Reproducción felina
Los gatos son unos animales bien conocidos por las características de su ciclo reproductivo y la gran cantidad de gatitos que pueden traer al mundo en poco tiempo. Sin embargo, ¿cómo sucede exactamente el apareamiento? ¿Existe una época de camadas de gatos establecida?
El celo de las gatas
La reproducción de los gatos comienza con el celo. El celo es el nombre que se le da al período fértil de las gatas. Estas son lo que se conoce como poliéstricas estacionales, lo que quiere decir que durante los meses de mayor incidencia de luz solar las gatas van a entrar en celo. Lo notaremos por síntomas como maullidos muy insistentes, agudos y en tono alto, frotamientos contra objetos o nuestras piernas, eliminaciones de orina fuera del arenero, cambios de comportamiento, etc.
Estos signos se repetirán aproximadamente durante una semana seguida. Si no se produce la fecundación, unos 10-15 días después, la gata entrará de nuevo en celo, y así durante todos los meses con luz suficiente. El primer celo de las gatas puede presentarse entre los cinco y los siete meses de edad y continuará toda su vida.
El celo de los gatos
Los gatos machos no tienen propiamente un período de celo. Desde que alcanzan la madurez sexual, a partir de los 7-9 meses de media, reaccionarán en cuanto detecten una gata en celo. Estas van a emitir unas feromonas inapreciables para nosotros, pero irresistibles para ellos. Así, los gatos machos estarán nerviosos, marcarán con orina e intentarán fugarse. Si consiguen llegar a una gata es posible que se encuentren con otros machos. En estas situaciones son habituales las peleas, que incluso producen lesiones de gravedad.
Además, es una situación de riesgo para el contagio de enfermedades como la inmunodeficiencia o la leucemia felina. Por lo tanto, si convivimos con un gato macho entero, en cualquier momento de su vida podrá fugarse tras una gata en celo, además de orinar por toda la casa.
Si se produce el encuentro entre un gato y una gata durante el periodo de celo, la reproducción seguirá su curso. En el siguiente apartado vemos con más detalle cómo se aparean los gatos.
Reproducción de los gatos: la monta
Solo podremos ver cómo se reproducen los gatos cuando las hembras están en celo. Fuera de este período no se registra actividad sexual en esta especie. No debemos asimilar su comportamiento al de los humanos. Cuando una gata en celo y un gato se encuentran, tiene lugar la monta pero, ¿cómo es la monta de gatos?
El macho se situará por detrás de la hembra y la sujetará por el pellejo de la nuca, como hacen las madres con sus gatitos. La gata receptiva va a facilitar el acceso a sus genitales. El gato introduce su pene y, al retirarlo, desencadena el estímulo necesario para que se produzca la ovulación. Esto es imprescindible porque la gata tiene una ovulación inducida. Esto explica que el pene del gato se encuentre recubierto de las denominadas espículas. Estas, al retirar el pene tras la cópula, salen a contrapelo, provocando ese impulso doloroso que hace salir a los óvulos. De esta forma, los espermatozoides aportados por el macho pueden fecundarlos. Es así como se produce la fecundación y, por ello, la reproducción en gatos produce dolor en las hembras. Así mismo, debido precisamente a las características de todo el proceso de reproducción, los gatos hacen mucho ruido cuando se aparean.
Es normal que varios gatos copulen con la misma gata durante el periodo de celo, haciendo que geste en un mismo embarazo gatitos de distintos padres.
El embarazo de la gata
Visto cómo se reproducen los gatos, una vez la gata queda gestante, los futuros gatitos se van a desarrollar en su útero. El útero de las gatas posee dos zonas alargadas que se denominan cuernos uterinos y es en ellos donde se van a distribuir los embriones. Estos se desarrollan a lo largo de unas nueve semanas, ya que la se sitúa en unos 63 días.
A pesar de las importantes modificaciones que se están sucediendo en su interior, normalmente no detectaremos síntomas en la gata embarazada casi hasta las últimas semanas, poco antes del parto. Por eso, si nuestra gata está entera y ha tenido la posibilidad de encontrarse con gatos, debemos acudir al veterinario para confirmar o descartar una gestación. En caso afirmativo, este profesional nos pautará unas visitas de seguimiento y nos indicará los cuidados necesarios para esta etapa, ya que, como mínimo, hay que cambiar la alimentación. También nos explicará cómo debemos actuar en el parto. En general, las gatas paren sin incidencias, solas y durante la noche, pero está bien que nos informemos sobre las posibles complicaciones.
Hacia las últimas semanas de gestación, el síntoma más evidente será el vientre abultado y el aumento de tamaño de las mamas. Así mismo, el comportamiento de la gata embarazada también puede verse modificado, mostrándose más cariñosa o, por contra, más arisca. No te pierdas este artículo para conocer todos los detalles del embarazo en gatas: "El embarazo de una gata semana a semana".

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